Las raíces de un árbol harían cualquier cosa por encontrar agua. Y dentro de una tubería de saneamiento hay agua, calor y nutrientes, justo lo que buscan. Por eso, cuando una tubería enterrada tiene una grieta o una junta que no cierra del todo, las raíces se cuelan dentro y empiezan a crecer hasta taponarla por completo.
Es un problema que vemos mucho en casas con jardín de la provincia de Toledo, sobre todo donde hay chopos, higueras, moreras o setos grandes plantados cerca de la red de desagües. La raíz entra fina como un hilo y, con los años, se convierte en una maraña que atrapa todo lo que pasa: papel, grasa, restos. El resultado es un atasco que vuelve una y otra vez por mucho que lo limpies.
Señales de que tienes raíces
El síntoma más claro es la reincidencia. Si desatascas la misma tubería cada pocos meses y siempre en el mismo punto, sospecha de raíces. Un atasco normal, una vez resuelto, no debería repetirse solo.
Otras pistas:
Los desagües bajan cada vez más despacio, de forma progresiva, no de golpe.
Gorgoteos en los inodoros o en los sumideros, porque el agua tiene que abrirse paso por un tubo medio bloqueado.
Malos olores que aparecen porque el agua se queda estancada sobre la maraña de raíces.
En el jardín, una zona donde la hierba está más verde y crece más que el resto, justo encima del recorrido de la tubería. Es la señal de que ahí hay una fuga que las raíces están aprovechando.
Cómo se confirma
A simple vista no se ve nada, porque todo pasa bajo tierra. La forma de saberlo con certeza es meter una cámara por la tubería. Con la inspección de cámara vemos por dónde entran las raíces, cuánto han crecido y en qué estado está el tubo. No es lo mismo una raíz fina recién entrada que un tramo reventado por la presión de la raíz, y el tratamiento cambia según lo que encontremos.
Esa inspección también nos dice la profundidad y la posición exacta, así que si hay que actuar, sabemos dónde sin andar cavando a ciegas.
Cómo se eliminan
Para las raíces no sirven los productos de droguería. Hace falta maquinaria.
Lo habitual es cortar y arrancar la maraña con un equipo de fresado, una especie de cabezal giratorio con cuchillas que va comiendo la raíz desde dentro del tubo. Después se limpia a fondo con agua a alta presión, que arrastra los restos y deja la tubería despejada de pared a pared.
Eso resuelve el atasco, pero hay un matiz importante: si no se sella la entrada por donde vienen las raíces, vuelven a crecer. Por eso, cuando el tubo está dañado, la solución de verdad pasa por reparar esa grieta. Hoy se puede hacer en muchos casos sin levantar el suelo, metiendo un revestimiento interior que tapa la grieta y deja la tubería estanca otra vez. Así las raíces ya no tienen por dónde entrar.
Cómo evitar que vuelvan
Si vas a plantar, piensa antes dónde pasa tu red de saneamiento y deja distancia. Los árboles de raíz agresiva, como chopos y sauces, no deberían estar cerca de las tuberías. Revisar las arquetas de vez en cuando también ayuda a pillar las raíces cuando todavía son finas y fáciles de quitar, como contamos en arquetas de saneamiento.
Y si ya has tenido el problema una vez, una inspección de control al cabo de un tiempo te confirma que la reparación aguanta.
Si tienes atascos que se repiten siempre en el mismo sitio en tu casa de Toledo o la provincia, es muy probable que sean raíces. Llámanos al 647 37 67 82, lo miramos con cámara y te decimos exactamente qué pasa ahí abajo.